Casa

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Ubicada en el municipio de Venecia en Antioquia, la casa responde a dos preocupaciones en el proceso de diseño: responder a la geografía del suroeste antioqueño como casa mirador, y constituir un espacio de descanso para sus habitantes, en este sentido, prima la sobriedad sobre la saturación.

Piedra como síntesis espacial

La elección de la piedra como material principal del proyecto permite fundir robustez con serenidad, otorgando un toque de rusticidad y calidez al ambiente, resaltando planos y texturas por medio del claroscuro de la luz natural tamizado por las persianas en madera en un juego de doble piel.

La piscina hace las veces de espejo de agua en la casa, al permitir la transición entre el exterior y el interior. Refleja la naturaleza circundante, creando una sensación de continuidad. En este sentido, la lámina de agua se convierte en un material dinámico; la piscina es la quinta fachada de la casa que hace difusa la frontera entre contexto ambiental y cuerpo tecno construido, fundamental para entender el entorno, no como lugar de emplazamiento, sino como unidad total en adición al proyecto.

Lo pétreo y el contraste

El contraste es una preocupación constante en nuestros proyectos. En este caso, el juego cromático de la casa, que se ubica en la escala de los colores crema debido al material, nos permite establecer unos límites claros entre paisaje natural y paisaje intervenido.

A vuelo de pájaro se evidencia la intención arquitectónica: dos cuerpos que se encuentran en un núcleo que distribuye los recorridos, pero una segunda lectura permite observar un subtexto más evidente, el de construir un eje que atraviesa el núcleo; el afuera y el adentro, el agua y lo pétreo.

Casa

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Definir la casa en una tipología arquitectónica establecida es un riesgo debido a la sumatoria de estímulos que constituye diseñar en el siglo XXI. Obvio, es una casa en el trópico, enmarcada en un lenguaje contemporáneo, pero más allá del hecho de ubicarla en una categoría, podemos concluir lo siguiente: es una apuesta por reinterpretar el zaguán tradicional como espacio de transición y transformarlo en acceso, eje y mirador del proyecto, de esta manera, la casa se nutre de la tradición cafetera de repartir el programa a partir de un núcleo, que, en este caso, se traduce a la zona social.